Carta a quien aún duda

En esto días de protesta he sentido muy oprimido mi corazón. Algunas de las razones de mi aflicción son compartidas por muchos venezolanos, tanto dentro como fuera del país. A continuación, las hago verbo.

La injusticia. Admito tener serios problemas contra ella. Desde que comenzó la represión no duermo bien, no trabajo bien, no como bien, no escribo bien, casi nada hago bien; mi cabeza está dispersa, regada como agua en el piso y es porque las actuaciones represivas están llenas de injusticias. Un efectivo de un cuerpo de seguridad solamente puede detener a un ciudadano cuando este sea atrapado en flagrancia, la ley es completamente clara en esto. Lastimosamente, los organismos públicos encargados de resguardar nuestra seguridad no actúan de esta manera. Hoy en Venezuela te pueden detener, golpear salvajemente y hasta matar por la simple razón de manifestarte pacíficamente, por salir a la calle a gritarle al gobierno que quieres democracia.

Las muertes. Con cada manifestante que muere por la represión, defendiendo la democracia, muere una parte de mí. Con cada policía o guardia que muere enfrentando las manifestaciones, carente de actitud para alinearse al lado correcto de la historia, presionado económicamente porque cree que no podría estar mejor si pide su baja o deserta, ignorando el grave daño que le está haciendo al futuro de todos, incluyendo el suyo, el de su familia actual y su descendencia, muere una parte de mí.

El sadismo. La desmesura del uso de la fuerza de los uniformados y su fácil manipulación mental por parte de sus superiores. Representante de la FAN, que hoy vistes un uniforme que contiene tanta gloria heredada del Ejército de Bolívar y todos nuestros Próceres, quiero que te cuestiones algunas preguntas: ¿De verdad crees que estás aportando a mejorar el país en donde vive y vivirá tu familia? ¿Estás cumpliendo con lo regido en La Constitución (analiza el artículo 328 de la CRBV)? ¿Sabes que el país quedará igual o peor que Cuba, hundido en la miseria, de aprobarse la Constituyente tal y como lo plantea Maduro? ¿Te gustaría vivir en comunismo? ¿Cuál sería tu actitud si tu superior te ordena realizar una violación de derechos humanos? ¿Eres consciente que las violaciones de derechos humanos no prescriben (ver artículo 29 de la CRBV)? (“No prescriben” significa que es tan responsable quien ordena el crimen como quien lo ejecuta; que no importan los años que pasen desde que ha sido cometido el crimen, cada vez que aparezca un antecedente se reabrirá el caso y serán juzgados los responsables). ¿Te parece correcto que la FAN les permitan libre circulación y operación a los grupos paramilitares armados afines al gobierno? (ver artículo 324 de la CRBV). Quizás para algunos no es fácil tomar la decisión, porque tienen una familia que sustentar y no pueden dejar de producir de un día a otro; por la misma razón tampoco pueden permitirse caer en régimen carcelario y ser castigados por sus superiores. Todo esto lo comprendo. Lo que no es fácil comprender es una actuación con encarnizamiento de tu parte hacia quien lucha por su futuro, el tuyo y el de todos los venezolanos. No esperes a tener que matar a inocentes para salvarte mientras defiendes a un dictadorzuelo. No esperes a ser visto como el enemigo acérrimo del pueblo a quien se espera eliminar del juego. Mi humilde consejo para ti, miembro de la FAN, es que lo hables con tu familia y saltes del bote o te subleves cuanto antes. Sería un acto heroico y honroso, lo que te convertiría en un Héroe de la Patria. En honor a la verdad, es lo que siempre hemos esperado los ciudadanos de ustedes; es la razón (la tengas consciente o no) por la que decidiste ser parte de la FAN.

La soberbia. ¿Hasta dónde llega el ego de quienes piensan que la mayoría está equivocada y la minoría, a la que pertenecen, tiene la razón? Quiero comprender la razón que los lleva a creer que está bien instaurar un modelo social con el que la mayoría del país no está de acuerdo. ¿Qué los conduce a pasar por inadvertido la mala gestión e inmensa red de corrupción del gobierno, así tengan las pruebas verídicas de estos actos en sus manos? No hay peor ciego que el que no quiere ver, y quien no quiere ver le basta con solamente sintonizar los canales de señal abierta. Los canales del estado no mostrarán la realidad del país; la razón es sencilla: no les conviene; cómo le convendría decir quiénes son los verdaderos responsable de que tu nevera esté vacía, que no encuentres medicamentos o que un par zapatos de baja calidad te cuesten un año, o más, de arduo trabajo. Los canales nacionales que no son del estado tampoco mostrarán la realidad del país; la razón es aún más sencilla: no les conviene; se autocensuran porque están bajo amenaza del gobierno. Entonces, ¿dónde encontrar la realidad? Está en tu familia, en las personas de los buses y las camioneticas, en aquellos que hacen largas colas para conseguir alimentos y artículos de primera necesidad, en los trabajadores, en las amas de casa; solamente tienes que escucharlos y no solo oírlos. Estas personas luchan por ganarse el pan día a día al igual que tú; pasan necesidades similares a las tuyas; están expuestos a la inseguridad de igual manera que tú; hasta puede que sienta afinidad con la posición política de izquierda, al igual que tú. Sin embargo, hay una distintiva diferencia: no son alcahuetas; no alcahuetean lo que nos está matando, sumergiendo en la miseria y burlando nuestros derechos que tanta sangre en el pasado han costado adquirirlos.

El ser humano es demócrata por naturaleza, la evolución nos ha llevado a ese estado de conciencia. Revísese en su interior quien apoya a un régimen dictatorial.

Pasar al lado de la democracia no ha de ser fácil, por lo que advierto:

  • Para hacerlo es necesario contar con grandes valores humanos. He allí el reto propuesto.
  • De este lado siempre habrá una minoría haciendo ruido y culpándolos de nuestras condiciones de país en la actualidad. Mi sugerencia es hacer caso omiso a estas críticas, a veces destructivas. En contraste, contarán con el apoyo de la mayoría, la cual los recibirá sin juicio alguno, pues tienen claro que nunca es tarde para recapacitar con humildad.
  • La única traición sería tu neutralidad o quedarte del lado opresor.

Creo firmemente que toda acción o ideología que no parta desde el amor será inequívocamente contraproducente. Por ello, los invito a reflexionar. La democracia los espera con los brazos abiertos.

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